29 ene 2008

Accidentes anticonceptivos

por la maga

Todas tenemos una manera de cuidarnos, cuando empecé mis travesías sexuales me cagaba de miedo porque no tenía muy claro como eran las cosas. Es decir si sabía lo mínimo, que por lo menos él debía usar un condón. Porque esa huevada de los días antes y después de la regla me parecía poco confiable y además soy irregular. Pero no contaba con mi astucia, durante mi primera relación estable de más de dos años de duración nunca logré relajarme siempre andaba preocupada de algo, de la hora, de donde estábamos, de mis viejos etc, era tanto así que cada vez que lo hacíamos me dolía más que la chucha, pero era dolor mezclado con placer, en los buenos días era un poco menos, pero habían otras que solo rogaba por el momento que él terminara.

Mis dudas me llevaron a la ginecóloga que para cague de risa era la Dra. Carmen Cachay , ajajajaj así se apellida lo juro, es toda una maestra, en fin le pregunte si era porque yo era estrecha o algo así, y me dijo que no, que nada que ver, pero que tenía una herida, es decir el muy bestia me había hecho una herida, por puro hacerlo a lo bestia y yo más bestia aún por no decirle que me dolía. Cuando finalmente se lo dije, tuvo más paciencia y demás, pero el condón me lastimaba igual, hasta que un día nos calentamos mucho y me penetro sin condón, pero igual me dolía, entonces supe que todo estaba en mi cabeza, pero el hombre protagonista de este coito, no le dio la gana de bajarse y eyaculo adentro sin cuidarnos, casi me muero de tanto gritarle y empujarlo, tampoco es que haya sido una violación, porque entre todo lo que paso me gusto, me excite tanto que ojala hubiéramos demorado horas en aquella pose, él me sujetaba ambas manos y tenía todo su cuerpo sobre mí pero se movía de una forma especial, nunca antes lo había hecho.

El susto fue cuando se esfumo la emoción y caí en la cuenta que lo habíamos hecho sin cuidarnos, él me sugirió comprarme la pastilla del día siguiente, yo estaba hecha un desastre me sentía nerviosa, hecha mierda pensando en mis viejos, cagada de miedo. Y fuimos a la farmacia pero no quisieron venderla sin receta, justo había estallado un escándalo en los medios porque la Iglesia quería hacer de la toma de la pastilla algo ilegal entonces estaban más estrictos, pero eso solo pasaba en barrios acomodados como este maldito barrio!!! Porque te ibas a otro lado y te la vendían, y ahora qué??? Me decía a mi misma… no se que cara habría tenido pero la cajera de la farmacia me dijo que me tomara unas pastillas anticonceptivas que si me podía vender, dos ahora y otros dos en 12 horas, algo así era la cosa.

Al día siguiente anduve como dopada, la cabeza me mataba, después de una semana y media sentí que algo me había venido, fui al baño me bajé el pantalón, y tenía una especie de bolsa gigante blanca con sangre cayéndome entre las piernas, me traume, quería gritar y solo me salía un llanto de estúpida, bote esa huevada y me limpié, me quede en el baño por horas, menos mal que estaba sola en casa. Fui a la ginecóloga y me hicieron una limpieza con tratamiento, me reviso y estaba bien. Cuando salí de ahí me sentía como el ser mas minúsculo de la tierra y me puse a pensar en todas esas mujeres que no pueden ir a un hospital y que acaban con infecciones y hasta fetos muertos dentro de ellas, por ignorancia o falta de dinero y tarde o temprano les acarrea un problema mayor, o hasta la muerte. Y no como yo que como huevona andaba jugando con pastillas y condones. Sé que ahora hay toda una gama de productos anticonceptivos pero además de cuidarse siempre que no desees quedar embarazada, esta la comunicación con la otra persona así sea tu pareja estable o uno de esos encuentros fortuitos. ¿Y comunicarnos para que? para decir que queremos y que no, como lo queremos y cuando. Para no llevarnos tantas frustraciones y desencantos y para por último cuidarse el uno al otro. Ah y el uno del otro también.

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