29 ene 2008

Experimentando con el oriental


por la maga
Solía trabajar en un restaurante de comida rápida, él llego después que yo, pero desde que nos conocimos nos llevamos bien. Me hacía gracia el muchacho. Tenía una sonrisa imborrable de la cara . Era fiel a su cultura oriental, atento, rápido y siempre respondía con frases cortas y secas. Después de varias lunas trabajando con él, quien lo hubiera imaginado, me invito al cine. Al principio no lo advertí pero después de unos minutos sentía una especie de alegría que se me colaba por los poros y me puse roja como el tomate. ¡Que tal estupidez! Como va a gustarme el chinito dije, y trate de convencerme que no era así, pero creo que no fui muy eficiente.
Cuando salimos de trabajar nos sentamos a tomarnos unas chelas (esa es la típica) y de pronto estaba sentado a mi lado, y a la vez que el alcohol iba subiendo en las cabezas de los que andábamos ahí, mi conquista oriental se lanzo contra mi rostro y me dio tal beso con lengua que me dejo muda. Ah pero claro yo no me queje, de hecho me quede callada y seguí con el jueguito ese de que nadie te vio como si nada. Cada día pasaba algo más. Ya no eran solo agarres, no , ahora habíamos avanzado años luz y poco nos faltaba para irnos a la cama, lo extraño de esto es que la primera vez que lo hicimos fue en la calle.
Eran como las dos de la mañana, un día de semana ni un alma en la calle, y de pronto empezaron nuestras calenturas me llevo del brazo junto a una pared, y ahí sin pedirme permiso ni nada me bajo el pantalón y se arrodillo, sentí su lengua en mi clítoris y sentí que si él no me estuviera agarrando las piernas me desmayaba, jamás había sentido algo así, y lo más gracioso fue cuando vi su pene, me pareció enorme, juro que pensé que si con eso me iba a penetrar me moría jajajjaj Me puso de espaldas hacia él y me penetro despacio, sentí un dolor que me desgarraba pero después de unos segundos andaba igual que al principio casi volando pero caí en la cuenta de que estaba en la calle, ohh y ahora en que estaba pensando???, bueno en realidad no estaba pensando, él se portaba como si fuera una especie de guía, lo hacía todo con una seguridad y fuerza que me dejaba llevar, cuando terminamos, me di cuenta que era la primera vez que hacía algo así y me quede en el limbo, hasta que me dejo en casa y se despidió con su sonrisa oriental y buenos modales.

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